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Maldades cotidianas Domingo, 8 abril, 2007

Posted by henryo in Literatura.
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Hay algo en la desdicha de nuestros mejores amigos que no nos desagrada del todo.

La Rochefoucauld

Los hombres vacilan menos en hacer daño a quien se hace amar que quien se hace temer, pues el amor emana de una vinculación basada en la obligación, la cual queda rota siempre que la propia utilidad da motivo para ello, mientras que el temor emana del miedo al castigo, el cual jamás te abandona.

Maquiavelo

Es humano odiar a quienes hacemos daño.

Tácito

Si Dios prestara oídos a las súplicas de los hombres, pronto todos perecerían porque de continuo piden los unos el mal de los otros.

Epicuro

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Sin compasión entramos en la noche Miércoles, 21 febrero, 2007

Posted by henryo in Literatura.
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Sin compasión entramos en la nocheSaliendo del festín estrepitoso,Y dejamos al irnos un temblorEn la memoria de los hombres, leve,Dulce y, como la música, muy frágil.Rasgos de nuestra cara, ecos de voz,El tacto de la mano amada, todoUno tras otro morirá en la tierra:Mientras la muchedumbre en el teatro aplaude al nuevo intérprete. Quizás algún superviviente tarde en irse,y, sonriendo, en su viejo corazónhabla aún con los que hace mucho tiempoya están olvidados. Sin embargo,mañana él también va a retirarse al otro lado del telón. Y el tiempo,que será nuevo, nos olvida y sigue. WE UNCOMMISERATE PASS INTO THE NIGHT We uncommiserate pass into the nightFrom the loud banquet, and departing leaveA tremor in men´s memories, faint and sweetAnd frail as music. Features of our face,The tones of the voice, the touch of the loved hand,Perish and vanish, one by one, from earth:Meanwhile, in the hall of song, the multitudeApplauds the new performer. On, perchance,One ultimate survivor lingers on,And smiles, and to his ancient heart recallsThe long forgotten. Ere the morrow die,He too, returning, through the curtain comes,

And the new age forgets us and goes on.

Robert Louis Stevenson

¿España pasada? Sábado, 17 febrero, 2007

Posted by henryo in Literatura, Política.
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¿España pasada? 

Hay seguramente unas cuantas docenas de jóvenes españoles que, hundidos en el oscuro fondo de la vida provinciana, viven en perpetua y tácita irritación contra la atmósfera circundante. Me parece verlos en el rincón de un casino, silenciosos, agria la mirada, hostil el gesto, recogidos sobre sí mismos como pequeños tigres que aguardan el momento para el magnífico salto predatorio y vengativo. Aquel rincón y aquel diván de peluche raído son como un peñasco de soledad donde esperan mejores tiempos estos náufragos de la monotonía, el achabacanamiento, la abyección y la oquedad de la vida española. No lejos, juegan su tresillo, hacen su menuda política las fuerzas vivas de la localidad, los hombres constituyentes de este ominoso instante nacional. 

A estos muchachos díscolos e independientes, resueltos a no evaporarse en la ambiente impureza, dedico este ensayo, donde se habla de un hombre libre y puro, que no quiere servir a nadie ni pedir nada a nadie. 

Pío Baroja 

Memorias de un hombre de acción.

Libertad y dominio en la pareja Miércoles, 14 febrero, 2007

Posted by henryo in Literatura.
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Cuando un miembro de la pareja quiere o ama lo que hace el otro, entonces hay libertad para ambos, porque toda libertad procede del amor. Sin embargo, no hay libertad para ninguno cuando hay dominio. Uno de los dos es siervo; y también lo es el que domina, pues se conduce como siervo por su necesidad de dominar.  Cuando el dominio entra en juego, las mentes no se unen, se separan. El dominio sojuzga, y una mente sojuzgada no tiene voluntad o tiene voluntad de oposición. Si no hay voluntad no hay amor, y si hay voluntad de oposición, hay odio en lugar de amor. Emanuel Swedenborg

Del Cielo y del Infierno

Huidas Sábado, 10 febrero, 2007

Posted by henryo in Literatura.
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Huidas Lo que a nosotros nos importa saber es que una de las escapatorias de los vencidos es lo maravilloso, entendido en ese sentimiento que sabe crear y evocar mágica y amorosamente los tañidos de campanas medievales o los perfumes de flores exóticas. El hombre romántico pretende instaurar las valoraciones propias de una vida elemental en la que no participa, pero cuya validez vislumbra; de ahí que no puedan faltar el engaño o la decepción. El hombre romántico sabe que el mundo burgués es incompleto, pero el único medio que sabe oponer a tal mundo es la huida. Mas quien ha sido llamado, ése  se encuentra en todos los lugares y a todas horas dentro del espacio elemental. 

Es así como hemos asistido al espectáculo siguiente: el triunfo del mundo burgués ha encontrado su expresión en el empeño de crear Parques Naturales en los cuales se conservan los últimos restos de lo peligroso o lo extraordinario. No hay mucha diferencia entre la conservación de los últimos bisontes en el Parque de Yellowstone, por un lado, y, por otro, la alimentación de esa variopinta clase de seres humanos cuya tarea consiste en ocuparse de otros mundos. Así como el espacio romántico aparece en la lejania con todas las características del desierto, así la actitud romántica se presenta como protesta. Hay tiempos en los cuales toda relación con lo elemental aparece como un talento romántico que lleva ya prefigurado en sí el punto de fractura.

Ernst Jünger

El trabajador

Amor constante más allá de la muerte Jueves, 8 febrero, 2007

Posted by holyjose in Literatura.
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Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;

Mas no, de esotra parte, en la ribera,
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido, (1)
Venas que humor a tanto fuego han dado, (2)
Medulas que han gloriosamente ardido: (3)

Su cuerpo dejará no su cuidado; (1)
Serán ceniza, mas tendrá sentido; (2)
Polvo serán, mas polvo enamorado. (3)

FRANCISCO DE QUEVEDO

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Nótese el juego que realiza Quevedo con las dos últimas estrofas, en las que intercala los versos en distinto orden (1-1, 2-2, 3-3), y que de no ser por algún avezado estudioso, no sabríamos que de esa forma dan sentido completo al poema.

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Prometeo y el origen de la mujer. Miércoles, 7 febrero, 2007

Posted by henryo in Literatura, Opinión.
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Ocurrió que cuando dioses y hombres mortales se separaron en Mecona, Prometeo presentó un enorme buey que había dividido con ánimo resuelto, pensando engañar la inteligencia de Zeus. Puso, de un lado,, en la piel, la carne y ricas vísceras con la grasa, ocultándolas en el vientre del buey. De otro, recogiendo los blancos huesos del buey con falaz astucia, los disimuló cubriéndolos de brillante grasa. Entonces se dirigió a él el padre de hombres y dioses: “¡Japetónida, el más ilustre de todos los dioses, amigo mío, cuan parcialmente hiciste el reparto de lotes!” Así habló en torno de burla Zeus, conocedor de inmortales designios. Le respondió el astuto Prometeo con una leve sonrisa y no ocultó su falaz astucia: “¡Zeus, el más ilustre y poderoso de los dioses sempiternos! Escoge de ellos el que en tu pecho te dicte el corazón.” Habló ciertamente con falsos pensamientos. Y Zeus, sabedor de inmortales designios, conoció y no ignoró el engaño; pero estaba proyectando en su corazón desgracias para los hombres mortales e iba a darles cumplimiento. Cogió con ambas manos la blanca grasa. Se irritó en sus entrañas y la cólera le alcanzó el corazón cuando vio los blancos huesos del buey a causa de la falaz astucia. Desde entonces sobre la tierra las tribus de hombres queman para los inmortales los blancos huesos cuando se hacen sacrificios en los altares.. Y a aquél díjole Zeus amontonador de nubes, terriblemente indignado: “¡Hijo de Jápeto, conocedor de los designios sobre todas las cosas, amigo mío, ciertamente no estabas ya olvidándote de tu falaz astucia!” Así dijo lleno de cólera Zeus, conocedor de inmortales designios. Y desde entonces tuvo siempre presente este engaño y no dio la infatigable llama del fuego a los fresnos, los hombre mortales que habitan sobre la tierra. Pero le burló el sagaz hijo de Jápeto escondiendo el brillo que se ve de lejos del infatigable fuego en una hueca cañaheja. Entonces hirió de nuevo el alma de Zeus altitonante y le irritó su corazón cuando vio entre los hombres el brillo que se ve de lejos del fuego. Y al punto, a cambio del fuego, preparó un mal para los hombres: Modeló de tierra al ilustre Patizambo una imagen con apariencia de casta doncella, por voluntad del Crónida. La diosa Atenea de ojos glaucos le dio ceñidor y la adornó con vestido de resplandeciente blancura; la cubrió desde la cabeza con un velo, maravilla verlo, bordado con sus propias manos; y con deliciosas coronas de fresca hierba trenzada con flores, rodeó sus sienes Palas Atenea. En su cabeza colocó una diadema de oro que el mismo cinceló con sus manos, el ilustre Patizambo, por agradar a su padre Zeus. En ella había artísticamente labrados, maravilla verlos, numerosos monstruos, cuantos terribles cría el continente y el mar; de ellos grabó muchos aquél, y en todos se respiraba su arte, admirables, cual seres vivos dotados de voz. Luego que preparó el bello mal, a cambio de un bien, la llevó donde estaban los demás dioses y los hombres, engalanada con los adornos de la diosa de ojos glaucos, hija de poderoso padre; y un estupor se apoderó de los inmortales dioses y hombres mortales cuando vieron el espinoso engaño, irresistible para los hombres. Pues de ella desciende la estirpe de femeninas mujeres. Gran calamidad para los mortales, con los varones conviven sin conformarse con la funesta penuria, sino con la saciedad. Como cuando en las abovedadas colmenas las abejas alimentan a los zánganos, siempre ocupados en miserables tareas –aquéllas durante todo el día hasta la puesta del sol diariamente se afanan y hacen blancos panales de miel, mientras ellos aguardando dentro, en los recubiertos panales, recogen en su vientre el esfuerzo ajeno-, así también desgracia para los hombres mortales hizo Zeus altitonante a las mujeres, siempre ocupadas en perniciosas tareas. Otro mal les procuró a cambio de aquel bien: El que huyendo del matrimonio y las terribles acciones de las mujeres no quiere casarse y alcanza la funesta vejez sin nadie que le cuide, éste no vive falto de alimento; pero al morir, los parientes se reparten su hacienda. Y a quien, en cambio, le alcanza el destino del matrimonio y consigue tener una mujer sensata y adornada de recato, éste, durante toda la vida, el mal equipara constantemente al bien. Y quien encuentra una mujer desvergonzada, vive sin cesar con la angustia en su pecho, en su alma y en su corazón; y su mal es incurable. De esta manera no es posible engañar ni transgredir la voluntad de Zeus; pues ni siquiera el Japetónida, el remediador Prometeo, logró librarse de su terrible cólera, sino que por la fuerza, aunque era muy astuto, le aprisionó una enorme cadena.

Hesíodo. Teogonía.

Encina Sábado, 3 febrero, 2007

Posted by henryo in Literatura.
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ENCINA 

Dichoso el que se mide,Felipe, y de la vida el gozo buenoa sí solo se lo pide,y mira como ajenoaquello que no está dentro de su seno.Si resplandece el día,Si Eolo su reino turba, ensaña,El rostro no varía;Y si la alta montañaEncima le viniere no le daña.Bien como la ñudosaCarrasca, en alto risco desmochadaCon hacha poderosa,Del ser despedazadaDel hierro, torna rica y esforzada.Querrás hundille, y creceMayor que de primero; y, si porfíaLa lucha, más florece,Y firme al suelo envíaAl que por vencedor ya se tenía. 

Fray Luis de León. 

La encina de Castilla, en la llanura,Es el símbolo fiel de su nobleza;Fuerte el tronco, rugosa la corteza,Rica la savia, eterna la verdura. 

J. A. Cavestany 

Conozco un lugar, cerca de la gran encina, donde crecen las más hermosas flores azules, delicadas y poéticas… 

Obélix en “Astérix legionario”     Goscinny y Uderzo. 

Así, después de un largo silencio, acabó por murmurar “Estoy solo”, abriendo los labios por primera vez, en este relato. Había caminado muy ligero, trepando entre helechos y matas espinosas, espantando ciervos y pájaros silvestres, hasta un lugar coronado por una sola encina. 

Orlando       Virginia Woolf

Sobre la perspectiva Sábado, 27 enero, 2007

Posted by henryo in Literatura.
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Sobre la perspectiva

Algunos hombres poderosos

Están de pie en el horizonte

Tapan el sol y preguntan

¿Qué fue

de vuestra perspectiva?

Nosotros decimos

Según donde se está

Se ven

Les Champs Elysées

Una dama con un perrito

Una bota de piel roja

El tacón de la bota

O el lodo que hay en ella

Según

Como se mire

Se ven también

Árboles de lejos.

Contemplad

Las ramas enormes.

La rama de un castaño

Mató aquí a un poeta.

No nos tapéis el sol

Y entonces seguiremos hablando

De nuestra perspectiva.

Ursula Krechel.

¿Por qué leemos? Sábado, 20 enero, 2007

Posted by henryo in Literatura.
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¿Por qué leemos?

En primer lugar, leemos porque queremos; se supone que produce placer.

Leemos, también, por obligación; es mi caso, algunas veces.

Leemos narrativa por las mismas razones que vemos películas, teleseries, leemos noticias, prensa del corazón,… para enterarnos de vidas ajenas, aunque sean ficticias. La manera más frecuente de enterarse de vidas ajenas es con el trato social (lo que solemos hacer unos con otros es contarnos historias.) El conocimiento de vidas ajenas debe de ser bueno, por lo menos, por dos razones:

Aprendemos mucho de otros.

Aventuro una razón más: viendo desde fuera la historia de otro, vemos desde fuera nuestra historia; por tanto, aprendemos a situarla en sus coordenadas, con más objetividad.

La razón anterior es válida únicamente para la narrativa. Paso a apuntar otra razón válida para todo tipo de literatura actual (exclusivamente la actual): leemos esta clase de literatura por la misma razón que seguimos cualquier otro tipo de actualidad. Sirve pues para lo mismo que mirar escaparates, seguir los deportes o pasear por un paseo marítimo cuando hay bastante gente, sirve para saber por dónde va la sociedad. Debe de existir una necesidad, que se satisface de múltiples formas, de averiguar qué hace la sociedad de ahora.

Algunas formas literarias les sirven a algunos para entrar en contacto con su intimidad sentimental. No sólo sirve la literatura, por ejemplo, las canciones sirven de sobra. Esta necesidad no parece tenerla todo el mundo ni servir toda la literatura.

Algunas obras, escasas, sirven para cubrir otra necesidad: poder pensar. Creo que, aparte del trato personal y nuestra experiencia directa de la vida, únicamente la lectura –algunas lecturas, no muchas- nos permiten saber algo muy difícil: qué pensamos realmente. Es decir, vemos las ideas del autor, reconocemos nuestras ideas, confrontamos nuestras ideas con las del autor. Yo creo que sólo con la lectura (con algunas lecturas) queremos dialogar/discutir con el autor. No sirven ni el cine ni la música ni la pintura ni cualquier otra cosa.

Menos obras todavía; diez o quince, cincuenta a lo sumo, nos permiten saber quiénes somos. Creo que todo el mundo (aunque no haya leído nunca) es el resultado de unos pocos libros escritos hace mucho tiempo, de los que casi no tenemos noticia. Es decir, la mayor parte de los libros que leamos no nos influyen, afortunadamente, gran cosa y, sin embargo, todos somos producto de unos pocos libros. Por ejemplo, casi nadie ha leído los “Elementos” de Euclides y, no obstante, establece una forma de pensar que no se había tenido antes y que nos condiciona decisivamente a todos.

¿Qué es la gran literatura?

Yo no sé qué es la gran literatura; no sé distinguir lo bueno de lo malo, no puedo dar ninguna clase de criterio. Mi opinión sobre las cosas cambia cuando hablo con otros, cambia en el recuerdo; a veces, convenzo a algunos, otras, no.

Si sé, en cambio, que algunas obras de la gran literatura (de la gran pintura, del gran cine, de la gran música,…) son más fuertes que la vida, que mi vida, que el mundo que crean merece más la pena ser habitado que el mío. Puede ser un mundo espantoso, cruel, inhabitable, desolador, árido, sin salidas pero es mucho más intenso que el mío.

También sé que, cuando hay cualquier obra, de cualquier género, en cualquier arte, que sea grande va a cambiar nuestra mirada sobre el mundo. A partir de ese momento, se convierte en una guía mucho más inteligente que su propio autor. No importa lo estrecho, convencional o chato que sea el autor; nos dirá mucho sobre muchas facetas.

Parte de la gran literatura sobrevive a las generaciones. Cuando los incendios del tiempo devastan las bibliotecas puede quedar reducido a cenizas mucha calidad; lo que múltiples tiempos han considerado con interés ofrecerá nuevas facetas.

Queda, por supuesto, un gran problema. ¿Qué hacemos con lo más habitual? No se trata de lo malo, de lo inútil, de lo aburrido, de lo farragoso. No, lo más habitual consiste en obras de mérito pero éste es parcial. Se trata de las medianías, sin ellas, no existiría la literatura (por ejemplo, no se daría la producción editorial.) Tienen interés, incluso, con el tiempo, ganan interés –pueden pasar a tener un interés arqueológico- Suele ser bastante injusto que unas permanezcan y otras no e, inevitablemente, deben ir quedando escondidas con el paso de las generaciones.

Por último, me gustaría citar a Borges, con una cita que creo que es bastante pertinente:

“A un poeta menor.
_La meta es el olvido.
_Yo he llegado antes.”