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Donde las dan… las votan Martes, 16 enero, 2007

Posted by marywhite in Economía.
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Para abrir boca, aquí os dejo este artículo publicado en el Grupo de Estudios Estratégicos.

¡Se abre la veda!

Quien no contribuye: no vota

Por José Brechner

Colaboraciones nº 1414   |  3 de Enero de 2007

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Resulta contradictorio, que mientras los países comunistas abrazan el capitalismo y la libertad, los que viven en libertad busquen abrazar el comunismo. El capitalismo y la libertad van de la mano. No puede haber libertad económica sin libertad individual ni colectiva. La premisa es incuestionable: ningún sistema económico en la historia ha brindado tanta libertad, como el capitalismo moderno. Sólo el hombre libre puede producir y crear con placer y mejorar su entorno.

El nivel de bienestar y felicidad que gozan las clases medias del primer mundo, excede el confort con el que vivían los reyes y nobles de hace apenas 200 años. Cualquiera tiene una morada resistente a las inclemencias del tiempo, calefacción, aire acondicionado, agua potable, agua caliente, un refrigerador, vestimentas para distintas ocasiones,  automóvil, televisor, teléfono y otras decenas de aparatos y bienes que hacen que su vida sea más liviana y entretenida que la de cualquier multimillonario del pasado. Todo gracias al capitalismo.

Pues si el sistema es tan bueno, ¿por qué los latinoamericanos están optando por el socialismo? Porque la mayoría no entiende en absoluto cómo funciona el capitalismo. No se lo enseña en el hogar ni en los colegios. El que lo capta por propio esfuerzo tiene acceso a la riqueza y el que no, se queda en la pobreza. En ningún lugar –aparte de las universidades-, se enseña acerca del manejo de los instrumentos financieros y casi nadie sabe cómo operan los entes bursátiles.

El desmoronamiento de la URSS hace dos décadas, arrastró consigo al abismo, a los comunistas y a los socialistas extremos del mundo entero. En los países tercermundistas, donde los menos favorecidos veían en los partidos de izquierda un salvavidas a sus frustraciones monetarias -confiados en que el Estado acaparara y redistribuyera todo-, era previsible que se generara un aumento de la delincuencia. Como la globalización y el capitalismo fomentan la libre competencia y algunos individuos son más competentes que otros, la brecha entre ricos y pobres era natural que se agrandara, generando alguna forma de reacción colectiva, sin embargo no recuerdo que nadie haya vislumbrado que habría un retroceso hacia el comunismo.  

Para entender el fenómeno regresivo latinoamericano, hay que tener en cuenta que la mayoría de los que votaron por las izquierdas extremistas, son campesinos o personas de muy poca instrucción a quienes les resulta imposible comprender los mecanismos de la economía moderna. Ni siquiera aquellos que están en un nivel intelectual superior entienden su funcionamiento. La alternativa es la vía fácil, la promesa socialista de: “el Estado proveerá todo”, suena mejor que “arréglate como puedas”.

El déficit conceptual va acompañado de un poderoso instrumento: El voto democrático. Todos votan, por más que apenas sepan leer y escribir. Ese es el mayor riesgo a la democracia, porque el poder está cayendo en manos de gente que no tiene preparación ni escrúpulos para dirigir a los demás. Sólo en los países del primer mundo y en los que están en vías de desarrollo, la democracia representativa puede funcionar adecuadamente, porque la mayoría posee cierta instrucción, obedece las leyes, se guía por un código de conducta moral, tiene respeto por el prójimo, cuida la cosa pública y, más que nada: paga impuestos.

Si en Latinoamérica se restringiera el voto, sólo a aquellos que tributan, difícilmente estarían agitando sus pañuelos rojos algunos de los actuales gobernantes. El que paga impuestos tiene la virtud de conocer el trabajo honesto, espera una justa retribución por parte del Estado, tiene conciencia del esfuerzo que significa ganarse el pan y goza de los merecidos beneficios de sus ganancias. El voto obligatorio e irrestricto, común a prácticamente todos los países latinoamericanos, es un arma que puede acabar con la libertad de todos. Una forma parcial de frenar ese voto alegre e inconciente, que está degenerando en el ascenso al poder de peligrosos déspotas y demagogos, sería: Quien no contribuye: no vota.

Comentarios»

1. diana - Jueves, 22 febrero, 2007

yo no voto por los verdes

2. onorato - Viernes, 23 febrero, 2007

Ese artículo es muy interesante

3. belentejas con orejas - Lunes, 26 febrero, 2007

si, es estupendo

4. pedro solbes - Jueves, 15 marzo, 2007

hay que controlar lo que se gasta, que luego viene la crisis del 29


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